nutch_noindex
CANCELAR
COVID-2019 Alert

Information about the 2019 Novel Coronavirus. Read the latest >

Información sobre el coronavirus 2019 (COVID-19). Aprenda más >

/nutch_noindex

Qué es la hidrocefalia

La hidrocefalia es una afección que resulta de un exceso de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Es uno de los trastornos cerebrales infantiles más comunes: uno de cada 500 niños en los Estados Unidos nace con hidrocefalia, y cada año 6,000 niños la desarrollan antes de cumplir los dos años.

La palabra "hidrocefalia" es una fusión de las palabras griegas para "agua" y "cabeza". El "agua" se refiere al líquido cefalorraquídeo transparente parecido al agua que normalmente alimenta, mantiene y protege al cerebro. Cuando se impide el flujo o el drenaje del líquido, o cuando el cerebro genera demasiado, la acumulación de presión resultante puede agrandar la cabeza del bebé y poner presión en el tejido cerebral sensible. Hace algunas décadas, un diagnóstico de hidrocefalia hubiera podido ser grave. Hoy, si se diagnostica de manera adecuada, la afección es tratable.

La función del líquido en el cerebro

El sistema nervioso central, formado por el cerebro y la médula espinal, es el centro de comando principal del cuerpo humano. Es una formación sorprendentemente sensible que permite percibir estímulos, realizar movimientos voluntarios e involuntarios y tener sentimientos y pensamientos. Uno de sus sistemas de apoyo esenciales, similar a una tubería, es lo que llamamos el sistema ventricular. Conforme circula por una red de huecos, o ventrículos, el líquido cefalorraquídeo lleva alimento al cerebro y se lleva los desperdicios. El cerebro flota en una capa fina de líquido cefalorraquídeo, que lo rodea dentro del cráneo y la columna vertebral y lo protege de impactos y de la presión de su propio peso.

El líquido cefalorraquídeo lo genera en lo más profundo del cerebro el plexo coroideo, una formación de células tipo red que se extiende a lo largo del borde interior de los ventrículos. El líquido cefalorraquídeo fresco y nutritivo fluye del plexo coroideo y circula alrededor de la médula espinal y del cerebro, para llevar nutrientes esenciales a las células del sistema nervioso central. Conforme circula, también recoge desperdicios de esas células. Cuando termina su curso, el líquido cefalorraquídeo saca los desperdicios por medio de pequeñas válvulas en la parte superior del cerebro llamadas granulaciones aracnoideas. De ahí, el flujo sanguíneo vuelve a absorber el líquido.

¿Qué provoca la hidrocefalia?

Varias dolencias pueden llevar a la hidrocefalia. Una común antes del nacimiento, o al momento del mismo, es la estenosis de acueducto, una afección en la que el pasaje que conecta a dos de los cuatro principales ventrículos del cerebro es tan angosto que el líquido no puede pasar libremente. La espina bífida y otros trastornos de la columna también pueden provocar hidrocefalia prenatal. Además de esas formas congénitas, la hidrocefalia también se puede adquirir después del nacimiento. Un traumatismo en la cabeza, por ejemplo, es una causa común de hidrocefalia adquirida. Otra es una infección. Un bebé prematuro también puede desarrollar una hemorragia en los ventrículos, llamada hemorragia de matriz germinal, que puede provocar hidrocefalia. Sin embargo, la mayoría de los casos de hidrocefalia se llaman idiopáticos, lo que quiere decir que se desconoce su causa.

Dos tipos principales de hidrocefalia

Los doctores dividen la hidrocefalia en dos tipos principales: comunicante y no comunicante. Piense en el flujo de información libre que pasa entre personas cuando se "están comunicando". De forma similar, en la hidrocefalia comunicante, existe un flujo libre de líquido cefalorraquídeo entre los distintos ventrículos del cerebro. La acumulación de presión en la hidrocefalia comunicante viene de una incapacidad de absorber el líquido cefalorraquídeo. Ahora, piense en la frustración provocada cuando el flujo de información entre dos personas está obstaculizado: "no pueden comunicarse". De forma similar, en la hidrocefalia no comunicante, se impide el flujo del líquido cefalorraquídeo y se acumula, provocando un aumento patológico en la presión.

Ambos tipos de hidrocefalia llevan a una acumulación de presión dentro del cráneo. En los bebés, cuyos huesos craneales no están completamente unidos, esta presión puede hacer que estos huesos se separen, lo que provoca que la cabeza crezca de manera anormal. En esos casos, las fontanelas, o "puntos blandos", en la parte superior de la cabeza y entre algunos de los principales huesos craneales, pueden protuir de manera evidente. Otros síntomas de la hidrocefalia en recién nacidos incluyen venas inflamadas en el cuero cabelludo, una frente prominente y ojos que apuntan hacia abajo, conocidos como "ojos de puesta de sol", que revelan un blanco de los ojos inusualmente grande arriba del iris.

Cómo se detecta la hidrocefalia

La cabeza de un recién nacido se mide típicamente al nacer y una vez más cada vez que va al pediatra. Un tamaño anormal de cabeza, algunas veces demasiado sutil para percibir a simple vista, es la manera más frecuente de descubrir la hidrocefalia. Sin embargo, una cabeza grande, también conocida como macrocefalia, no significa necesariamente que el paciente tenga hidrocefalia. De hecho, la macrocefalia es una hidrocefalia externa provocada por subdurales benignos de la infancia. A diferencia de las formas de hidrocefalia provocadas por un aumento de líquido cefalorraquídeo en los ventrículos, la forma externa implica líquido de afuera del cerebro, normalmente no requiere de tratamiento alguno y se resuelve sola con el tiempo.

Cuando se remite a un recién nacido a un neurólogo por indicaciones de hidrocefalia, el primer examen generalmente es un ultrasonido craneal. Si el ultrasonido muestra ventrículos agrandados, un radiólogo realizará una RM rápida para obtener una imagen más clara de las causas. Dependiendo de lo que revele esta resonancia, es posible que sea necesario realizar una RM completa, con sedación, para proporcionar un nivel de detalle que pueda guiar la toma de decisiones sobre la cirugía.

Ya que los huesos del cráneo en niños más grandes se han unido, no se les agranda la cabeza, incluso con un aumento significativo de la presión en el cerebro. En estos niños, los primeros síntomas reconocibles de hidrocefalia a menudo son vómito descontrolado, letargo, ataques epilépticos u "ojos de puesta de sol".

En la actualidad existen dos estrategias para tratar la hidrocefalia. Sin importar cuál procedimiento sea el más apropiado para un paciente, los doctores de Packard Children’s Hospital están preparados para darle el mejor tratamiento disponible y la mejor atención a largo plazo.

Lea sobre las estrategias principales para tratar la hidrocefalia, incluido un nuevo tipo innovador de tratamiento llamado endoscópica del tercer ventrículo, o ETV por sus siglas en inglés.

 

¡Llame hoy!

(844) 625-2256