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Retinoblastoma recurrente y atención a largo plazo

Aunque es difícil, el retinoblastoma puede regresar después del tratamiento. Los niños corren el mayor riesgo de una recaída hasta los seis años, pero el retinoblastoma incluso puede regresar años más tarde. Supervisamos atentamente a todos nuestros pacientes para detectar una de estas recaídas en las etapas más tempranas. En casos de recaída, el tratamiento depende del sitio y del alcance (o la evolución) de la recaída. Si el cáncer solo vuelve en el ojo y es pequeño, es posible que el paciente tenga que volver a recibir quimioterapia, tratamientos de congelamiento local o de láser, terapia de radiación o incluso una enucleación. Si el cáncer regresa fuera del ojo, el tratamiento dependerá de muchos factores y de las necesidades específicas del paciente.

El pronóstico a largo plazo para niños con retinoblastoma variará ampliamente dependiendo de su historial médico único y de su respuesta al tratamiento. Nuestro equipo de expertos estará ahí para su hijo y su familia, para ayudarles a recibir atención médica, revisiones, asesoría y tratamiento oportunos para mejorar considerablemente los resultados del paciente.

Es esencial que un niño diagnosticado con retinoblastoma reciba atención de seguimiento continua. Esto se hace con exámenes oftalmológicos frecuentes hasta los siete años, y después con menos frecuencia por el resto de sus vidas. Los niños necesitarán seguimientos periódicos con un oftalmólogo pediátrico, y nuestro equipo de oftalmología pediátrica puede proporcionar esta atención continua sin dificultades. Los niños con retinoblastoma hereditario y aquellos tratados con ciertos tipos de quimioterapia, terapias de radiación y algunas otras terapias corren mayor riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer nuevo años después y deberían realizarse exámenes médicos y oftalmológicos periódicos.

Apoyo adicional

El Programa de salud después de la terapia (HAT, por sus siglas en inglés) ofrece apoyo a largo plazo, asesoría y atención preventiva a supervivientes de tratamientos de cáncer infantil, que comienzan inmediatamente después del tratamiento. El HAT también proporciona información sobre los posibles efectos tardíos del tratamiento a pacientes y sus familias, y el programa ayuda a reforzar la importancia de mantener un estilo de vida saludable después de haber sido sometido a una terapia contra el cáncer. Cuando sea necesario, el HAT ayudará a los pacientes a seleccionar y establecer la atención con los proveedores médicos que estén más cerca de casa.

En los casos en los que el tratamiento del retinoblastoma o la atención de seguimiento siga en la adolescencia, el Programa contra el cáncer de adolescentes y adultos jóvenes de Stanford (SAYAC) nos ayuda a proporcionar atención global y continua a pacientes de cáncer adolescentes entre los 15 y los 21 años de edad y en su transición a la atención orientada a adultos.

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