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En pocas palabras, la disfagia es la dificultad para que los alimentos o líquidos pasen desde la boca hasta el estómago. La disfagia consiste básicamente en dificultad para tragar. Se diferencia de las dificultades relacionadas con la alimentación, que ocurren cuando un niño tiene problemas para comer con cuchara, masticar o succionar durante la lactancia.
Los síntomas son variados, pero pueden incluir arcadas, regurgitaciones, arquear la espalda o ponerse rígido durante la alimentación, o tener dificultades para coordinar el ciclo de succión, deglución y respiración. Es posible que observe que su hijo come o traga lentamente, que necesita hacer pausas frecuentes al alimentarse o que le salen los líquidos por la nariz después de comer. Debe sospechar que su hijo tiene disfagia si presenta congestión en el pecho, tos, atragantamiento o babeo después de comer o beber. A veces, los síntomas son menos evidentes, como que su hijo tenga resfriados frecuentes sin causa aparente, experimente pérdida de peso o tarde más tiempo para alimentarse.
El tratamiento de la disfagia depende de la causa de la dificultad para tragar que presenta su hijo. En muchos casos, se puede curar o mejorar considerablemente con terapia alimentaria y de deglución. Esto se suele hacer para asegurarse de que su hijo trague de forma segura a medida que su función de deglución madura con el tiempo. Si existe una anomalía anatómica (defecto físico) que contribuya a la dificultad para tragar de su hijo, es posible que se requiera cirugía para corregir dicho defecto. En algunos casos, puede ser necesario combinar la cirugía con terapia para la deglución.
Es frecuente observar disfagia en los bebés prematuros, que tienen dificultades para coordinar la función muscular durante la deglución. Sin embargo, puede afectar a niños de cualquier edad.
La disfagia puede ocurrir por varias razones y pueden concurrir múltiples causas. Por ejemplo, la disfagia puede deberse a un problema neuromuscular (cuando los nervios y los músculos no funcionan correctamente juntos, lo que puede dificultar la contracción de los músculos de la lengua, el esófago [tubo de alimentación] o la garganta) o a un problema anatómico (un defecto físico), como una fisura laríngea, la inmovilidad de las cuerdas vocales o una fístula esofágica que altera la vía normal de la deglución. En otros niños, la disfagia se produce cuando hay un estrechamiento del esófago o una alteración en el movimiento del esófago. Un ejemplo de esto se observa en los niños con esofagitis eosinofílica (EoE), una enfermedad crónica del esófago que suele aparecer como respuesta a una alergia. Las lesiones en la cabeza o el cuello también pueden provocar disfagia, al igual que la ingestión de sustancias que queman el esófago o la ingestión de un objeto que quede atascado en el esófago.
La disfagia no siempre es evidente y fácil de diagnosticar. Por eso ofrecemos una amplia gama de pruebas para identificar la causa de la disfagia. Dado que atendemos a un gran número de niños con disfagia y trabajamos con un equipo multidisciplinario de expertos, podemos identificar los signos más sutiles de esta afección. Para entender mejor la disfagia de su hijo, comenzamos con una exploración física, una evaluación clínica de la alimentación y la deglución y, si es necesario, un estudio de la deglución. El tipo de estudio de deglución que se le realice a su hijo dependerá de sus síntomas y de lo que observemos durante el examen. A menudo, se utiliza un estudio videofluoroscópico de la deglución (VFSS, por sus siglas en inglés) o una evaluación endoscópica con fibra óptica de la deglución (FEES, por sus siglas en inglés) para diagnosticar la disfagia. Nuestros estudios de deglución incluyen los siguientes:
Cuando la causa de la disfagia de su hijo es anatómica (física), es posible que tengamos que realizar una intervención quirúrgica, por lo general mínimamente invasiva, para corregir la anomalía física. Un elemento clave para mejorar la disfagia, especialmente cuando su origen es neuromotor (un mal funcionamiento de los nervios o los músculos), es la terapia de deglución. En nuestro Centro Multidisciplinario de Trastornos Pediátricos de la Voz y la Deglución, una de las clínicas multidisciplinarias más avanzadas de California, otorrinolaringólogos, patólogos del habla y el lenguaje, terapeutas ocupacionales y nutricionistas brindan atención para trastornos de la voz y la deglución, desde los más simples hasta los más complejos, incluida la disfagia.
Además de trabajar con un terapeuta especializado en alimentación o deglución, otras intervenciones no quirúrgicas pueden incluir espesar los líquidos para ralentizar su movimiento, de modo que el cuerpo de su hijo tenga tiempo de llevar a cabo todos los complejos mecanismos necesarios para tragar de forma segura. Si su hijo padece reflujo o esofagitis eosinofílica, es posible que necesite medicamentos u otros tratamientos para aliviar la inflamación del esófago, lo que puede mejorar considerablemente o curar la disfagia.
Cuando determinamos que la causa de la disfagia puede ser anatómica, realizamos un estudio en el quirófano mediante un procedimiento diagnóstico, como una laringoscopia rígida y una broncoscopia. Cuando es necesaria una intervención quirúrgica, la mayoría de nuestras cirugías son mínimamente invasivas y podemos realizarlas a través de la boca sin necesidad de hacer incisiones en la piel.
Siempre que exista la duda de que haya disfagia, o cuando el pediatra de su hijo sospeche que la disfagia podría estar contribuyendo a otros síntomas, debe consultar a un especialista. Por ejemplo, acuda a un otorrinolaringólogo pediátrico cuando su hijo tenga infecciones recurrentes o prolongadas de las vías respiratorias superiores, asma no controlada, respiración anómala o conductas preocupantes relacionadas con las comidas. Además, si su hijo tiene antecedentes de un trastorno neuromuscular, debe acudir al médico si empieza a presentar síntomas de disfagia.
Un otorrinolaringólogo pediátrico que, idealmente, forme parte de un equipo multidisciplinario, como nuestro Centro de Reconstrucción Aerodigestiva y de las Vías Respiratorias o nuestro Centro de Trastornos Pediátricos de la Voz y la Deglución aquí en Stanford Medicine Children’s Health. Todos nuestros patólogos del habla y el lenguaje son miembros de la Asociación Estadounidense del Habla, el Lenguaje y la Audición (American Speech-Language-Hearing Association, ASHA) y se dedican al tratamiento de la disfagia. Además, nuestros otorrinolaringólogos, neumólogos y gastroenterólogos pediátricos cuentan con formación de subespecialidad en el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos de la deglución.
Para obtener más información, póngase en contacto con nuestro Centro de Reconstrucción Aerodigestiva y de las Vías Respiratorias o con nuestro Centro de Trastornos Pediátricos de la Voz y la Deglución.
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